Minería
Responsabilidad Compartida: la llave para lograr el desarrollo sostenible de las comunidades mineras

Raúl Benavides Ganoza, director de Compañía de Minas Buenaventura, sostuvo que con esto se debilitan aquellas ideas basadas en eslóganes como “agua sí oro no”, que algunos sectores políticos repiten hace muchos años.
«Es indispensable trabajar juntamente con las comunidades del entorno de las operaciones mineras para que puedan tener beneficios tangibles. Esto ayuda a generar confianza y de esta manera se logra que la población escuche a las empresas antes del inicio de las operaciones. Trabajando en conjunto se puede lograr que la población acceda al agua, electricidad, mejores vías de comunicación y conectividad con internet. Por ello, en Buenaventura decimos que lograr el desarrollo sostenible es una Responsabilidad Compartida con la comunidad, el gobierno y los demás grupos de interés”.Palabras del Ing. Raúl Benavides Ganoza, director de Compañía de Minas Buenaventura, en una entrevista con Actualidad Minera & Construcción.
Con esto, dijo el empresario, se debilitan aquellas ideas basadas en eslóganes como “agua sí oro no”, que algunos sectores políticos repiten hace muchos años y han sembrado desconfianzas sobre una actividad que es la base de la economía del país.
“En Buenaventura decimos agua primero, mina después. Recuerdo que en La Zanja dijimos energía primero, mina después y fuimos electrificando pueblos antes de llegar a la mina. Esto nos ha dado buenos resultados y, en su momento, nos permitió construir la mina sin contratiempos”, comentó.
Reveló, asimismo, que Buenaventura siempre realiza la capacitación de los pobladores de la zona donde proyecta operar, porque hay mucha gente que tiene deseos de trabajar en la mina, pero necesita desarrollar las capacidades adecuadas y requeridas por la industria.
¿Qué hace la empresa frente a esta realidad? Capacita a miembros de la comunidad para trabajar en la mina, dándoles la oportunidad de llevar un sustento a sus familias.
Por otro lado, Raúl Benavides sostuvo con mucha convicción que no existe ninguna razón para enfrentar a la minería y la agricultura, dos sectores tan importantes que pueden y deben trabajar de manera complementaria y mutua colaboración.
El ejecutivo contó un caso de éxito indiscutible en este tema. Buenaventura tiene la planta Procesadora Industrial Río Seco en Huaral, para procesar los concentrados de plata con alto contenido manganeso de la unidad Uchucchacua. La planta produce sulfato de manganeso monohidratado de alta calidad, producto utilizado como micronutriente para las plantas, favoreciendo al mercado interno e impulsando la agricultura nacional.
Reveló, asimismo, que también la planta produce yeso y, a través de una investigación con INIA, encontraron que este subproducto puede ser empleado para apoyar el cultivo de mandarinas en Huaral.
Benavides destacó que en pleno valle de Huaral opera la mina Colquisiri conviviendo con extensas áreas que producen mandarinas. “Lo mismo sucede con la mina Condestable en el valle de Mala, donde la convivencia entre ambos sectores es real”.
Puso de relieve, asimismo, al proyecto Algarrobo que se trata de dos yacimientos mineros que van a producir agua, con el consiguiente beneficio indudable para los agricultores de la margen izquierda del río Piura.
Frente a la alta cotización del cobre y el oro en el mercado internacional, el empresario manifestó que depende de todos los peruanos el aprovecharlo debidamente. Por cierto, agregó, nuestros gobernantes tienen la primera responsabilidad de mantener la estabilidad jurídica, económica y política para que el Perú vuelva a ser destino de inversiones.
Destacó que Estados Unidos tiene la urgencia de no depender de China de una serie de insumos o materias primas, situación que le da al Perú la oportunidad de abastecer a todo el occidente de recursos minerales.
“Esto significa, además, destrabar una serie de proyectos paralizados o postergados y desarrollar una minería sostenible, con empresas formales”, recalcó.
Proyecto San Gabriel
Raúl Benavides, por otro lado, reveló que el proyecto San Gabriel de oro y plata y descubierto por Buenaventura, que se ubica en el distrito de Ichuña, provincia de Sánchez Cerro, región Moquegua y a 5,000 m s. n .m. , ya ha alcanzado más del 70% de progreso y 63% del proyecto ya construido, además la represa tiene un avance del 40%. “Buenaventura siempre construye las represas para almacenar agua, antes de iniciar la construcción de la mina”.
Informó, asimismo, que la línea de alta tensión que proveerá de energía a la mina, ya tiene un avance del 50% de construcción, así como ya están trabajando en la zona de equipamientos eléctricos y la casa de control y el desarrollo de la mina ha avanzado en 40%.
En este proceso, según señaló, ya han comenzado el sistema de poner en línea la operación, para lo cual vienen tomando y entrenando personal, y un buen porcentaje de ellos son de la comunidad a quienes se les viene dando las competencias adecuadas. “Ya se tiene un grupo de comuneros capacitándose en CETEMIN, en Chosica. Hace unos días que visité CETEMIN pude verlos en plena capacitación en nuestro campus”, mencionó.
El ejecutivo reveló, asimismo, que ya ha comenzado el comisionamiento en la mina existiendo todo un equipo que debe poner su conformidad a cada uno de los elementos del proyecto, habiéndose ya comisionado el sistema de chancado, por lo tanto, los directivos de la mina proyectan procesar los primeros minerales en el segundo semestre del 2025 y tener la primera barra en el mes de setiembre.
Proyecto El Algarrobo
Benavides explicó que el proyecto Algarrobo, ubicado en Tambogrande, Piura, está compuesto por dos yacimientos minerales: uno que es el B-5 que está a 400 metros de profundidad al comienzo del yacimiento; y el otro, el TG-3, el yacimiento por el cual se ha hecho la iniciativa privada, solo está a 100 metros debajo de la superficie, por lo tanto, éste permitirá comenzar una explotación más rápida.
El ejecutivo sostuvo con convicción que estos dos yacimientos “van a producir agua”. ¿Por qué razón? Porque en el Bajo Piura se encuentra gran cantidad de agua subterránea y es necesario bombearla hacia la superficie.
Sin embargo, sostuvo que será necesario construir plantas para el tratamiento de esta agua y dejarla en niveles, por lo menos, para el uso en el agro, beneficiando a la comunidad de la zona que no cuenta con agua, sino solo depende de la lluvia y cuando no hay precipitación pluvial, tienen serios problemas.
El planteamiento de Buenaventura, según informó, es celebrar un convenio de desarrollo con la Comunidad Campesina Apóstol Juan Bautista de Locuto, para tener un plan de trabajo y desarrollar la comunidad que incluye el agua que generará el TG-3 y luego B-5.
“Tenemos tres años de plazo para llegar a un acuerdo con la comunidad y generar este fondo de desarrollo y luego tenemos cinco años para explorar y obtener todos los permisos adecuados e iniciar la construcción”, comento.
Informó que cuando se llegue a esta atapa la inversión en este proyecto será entre US$ 400 millones y US$ 800 millones.
Afirmó que El Algarrobo generará mucho trabajo para los pueblos del margen izquierdo del río Piura. Además, significará una innovación tecnológica muy importante, porque el B-5 al estar a 400 metros de profundidad, demandará la construcción de un pique de 800 metros. “Serán necesarias máquinas de excavaciones verticales de última generación, constituyéndose en una gran novedad para la minería peruana”.
Raúl Benavides, por otro lado, presidirá XIV Congreso Latinoamericano de Túneles y Obras Subterráneas – Tunnel Mining 2025, evento que se realizará en el Hotel Sol de Oro – Miraflores, del 2 al 4 de julio de 2025, reuniendo a especialistas de distintos continentes.
“Este congreso impulsará el desarrollo de nuevos proyectos a través de la innovación, destacando el uso de tecnologías avanzadas en excavación y sostenimiento, permitiendo enfrentar los retos que los túneles y excavaciones nos demandan”, enfatizó.